Brian Druker, M.D., prácticamente lo ha hecho todo como pionero en la medicina de precisión.
Desarrolló un medicamento que transformó la leucemia mieloide crónica de una sentencia de muerte en una enfermedad controlable; su descubrimiento impulsó el desarrollo de numerosos tratamientos de precisión similares que salvan vidas; y es el principal impulsor de la iniciativa del Knight Cancer Institute de Oregon Health & Science University para acabar con el cáncer en la forma en que lo conocemos.
Por eso, se sorprendió mucho cuando algunos de sus colegas le preguntaron por qué estaba promocionando la ivermectina en las redes sociales.
"He dedicado toda mi carrera a actuar con honestidad e integridad", afirmó. "El hecho de que alguien pueda usurpar mi identidad y socavar la confianza que las personas tienen en mí es realmente inquietante".
Su identidad profesional había sido usurpada por una cuenta falsa de Facebook bajo el nombre de "Brain Druker", que promocionaba el uso de la ivermectina para tratar diversos tipos de cáncer. Semanas antes, había aparecido una cuenta falsa similar en X.
La situación que involucra a uno de los médico-científicos de más alto perfil de OHSU representa un fenómeno preocupante en un panorama informativo en constante evolución, marcado actualmente por las redes sociales y la desinformación. Desenvolverse en este entorno es tan difícil para los(as) profesionales de la salud como para los(as) pacientes que buscan respuestas y que, a veces, están desesperados(as) por encontrar un rayo de esperanza.
"Vivimos en una era de la posverdad", afirmó Fabrice Jotterand, Ph.D., del Center for Ethics in Health Care de OHSU. "Todo está en entredicho. Tu verdad no es mi verdad".
Sin embargo, la medicina siempre ha evolucionado a la par de las nuevas tecnologías, adaptándose a las circunstancias de cada época. En esta nueva era tres expertos de OHSU que representan distintos campos del conocimiento ofrecen consejos sobre cómo distinguir la realidad de la ficción: un filósofo, una bibliotecaria y un médico especializado en alfabetización en salud.
Cliff Coleman, M.D., M.P.H., es médico de atención primaria que atiende pacientes en la Richmond Clinic de OHSU, en el sureste de Portland.
Además, es profesor de medicina familiar en la facultad de medicina de OHSU y experto con reconocimiento a nivel nacional en los campos de la alfabetización en salud y en la comunicación médico(a)-paciente. Como experto que trabaja en la capacitación de otros profesionales de la salud y estudiantes de medicina, Coleman entiende cuán atractivos resultan los recursos disponibles fácilmente para las personas que buscan ayuda.
“Recibir este mensaje positivo de un chatbot de inteligencia artificial puede satisfacer lo que uno necesita, independientemente de lo que sea la ‘Verdad’ con mayúscula o no”, afirmó. "Puede satisfacer sus necesidades recibir alguna respuesta que parezca verdad, en lugar de hablar con un médico(a) de verdad y enfrentarse a las complicaciones y estrés de una conversación real".
Según Coleman, la conveniencia y el refuerzo de valores y creencias preexistentes nos hacen especialmente susceptibles a que los algoritmos nos muestren lo que queremos oír.
Una encuesta reciente de KFF, una organización sin fines de lucro dedicada a las políticas de salud reveló que aproximadamente un tercio de los adultos usa actualmente la inteligencia artificial para obtener información y consejos sobre la salud, lo que representa una proporción casi igual a la de quienes afirman recurrir a las redes sociales para informarse a la hora de tomar decisiones sobre su atención médica.
En ese entorno, Coleman señaló que es fundamental que los médicos generen confianza estableciendo una conexión humana con los pacientes. Una vez establecida esta confianza, los(as) pacientes pueden estar más dispuestos(as) a verificar la información de salud a través de fuentes confiables, como los sitios web de OHSU o de los distritos de salud pública, un bibliotecario especializado(a) en ciencias de la salud o las asociaciones de profesionales de la salud.
Según Coleman, llegar a un entendimiento común es un mejor enfoque que dejar que los pacientes investiguen por su cuenta.
"Me preocupa la manera en que la inteligencia artificial se presenta como si fuera la verdad y cómo esto se aprovecha de la disposición de las personas a creer en esa verdad", afirmó Coleman. "Lo que me preocupa es que la respuesta que uno recibe se presenta con tanta seguridad que parece ser la verdad, cuando claramente no se puede dar por sentado que lo sea".
Kristin Whitman, M.L.S., directora de servicios de aprendizaje e información de la Biblioteca de OHSU, recomienda detenerse y hacerse dos preguntas: ¿por qué debería confiar en esa información y qué pasa si es incorrecta?
"Las consecuencias importan", afirmó. "Si usted está buscando el mejor restaurante italiano de su vecindario, no hay problema. Si está buscando información sobre cómo tratar una afección médica, ese es el momento de detenerse, reconocer que está sintiendo esperanza y crear un espacio para investigar".
En lugar de aceptar la información sin cuestionarla, recomienda una forma de investigación que se conoce como "lectura lateral".
Este concepto consiste en buscar información adicional que pueda confirmar o poner en duda una afirmación hecha por un influencer de redes sociales o una organización. Conviene considerar si la afirmación proviene de una investigación revisada por pares y publicada en una revista científica, de una organización que busca vender un producto o servicio, o de un periodista profesional independiente.
Al mismo tiempo, Whitman comprende a los(as) pacientes que buscan respuestas esperanzadoras a preguntas difíciles.
"Todos(as) nos hemos sentido así", afirmó. "Es posible que tengamos una enfermedad para la que quisiéramos que existiera una cura milagrosa. Si mi médico(a) no me da la respuesta que quiero, puedo preguntarle a ChatGPT y recibir excelentes noticias dependiendo de la forma en que formule la pregunta. Eso es esperanza y voy a seguir explorando ese camino hasta donde pueda".
Como resultado, los(as) pacientes pueden encontrarse con afirmaciones engañosas que no están respaldadas por la evidencia médica actual. Con estas afirmaciones en su poder, acuden a los(as) profesionales de la salud para solicitar tratamientos específicos.
Jotterand, filósofo y especialista en ética médica, comprende que las personas pueden mostrar resistencia a mantener conversaciones difíciles. Aun así, aconseja a los médicos(as) y científicos(as) abordar esas conversaciones con un sentido de humildad.
"La tendencia es decir que la ciencia es la única respuesta a cualquier pregunta", afirmó. "Pero muchas veces las personas ya no confían en los expertos".
En una época de polarización, Jotterand señaló que es fundamental que los(as) profesionales de la salud y los científicos(as) pongan en práctica el arte del diálogo respetuoso con personas que tienen ideas diferentes.
"La forma de avanzar es hacernos estas preguntas, reflexionar juntos y trabajar por el bien común", afirmó. "No desde la posición de: 'soy científico y tengo todas las respuestas'. Necesitamos entender que no vamos a avanzar simplemente evitando el debate; es todo lo contrario".
"Cuando estamos dispuestos a dialogar con personas que no están de acuerdo con nosotros, se nota el progreso".
Para Druker, la única forma de salir adelante es hacerle frente a la situación.
A pesar de sus responsabilidades administrativas como presidente del Knight Cancer Institute de OHSU, sigue atendiendo a pacientes una vez por semana. Atender a pacientes le ayuda a mantener los pies en la tierra, incluso cuando le hacen preguntas sobre las vacunas o sobre el uso de la ivermectina, un medicamento antiparasitario, para tratar o prevenir el cáncer.
Considera que la clave está en dialogar con los pacientes sin juzgarlos.
"Se trata de conversar y preguntar: '¿dónde vio esta información?'", afirmó. "En última instancia, mi trabajo no consiste necesariamente en hacer que las personas abandonen sus creencias. Mi trabajo es brindarles la atención que necesitan para obtener los mejores resultados posibles".
Kristin Whitman, M.L.S., directora de servicios de aprendizaje e información de la Biblioteca de OHSU, recomienda un conocido método de cuatro pasos para ayudar a las personas a evaluar la credibilidad de la información que encuentran en línea: el método conocido por la sigla SIFT.
Además, quienes deseen investigar más a fondo cuentan con ayuda.
"Las bibliotecarias(os) están capacitadas(os) para procesar la información que circula en línea e identificar la desinformación", afirma Whitman. "Puede acudir a las bibliotecarias(os) de su área para pedirles ayuda".