Los(as) neurocirujanos(as) de la Oregon Health & Science University han logrado un importante hito médico: son los primeros en Oregón en implantar pequeños dispositivos en el nervio vago para favorecer la recuperación.
En uno de los tratamientos, el dispositivo estimula la capacidad natural del cerebro para repararse y recuperarse de un accidente cerebrovascular. El otro tipo de tratamiento, que OHSU comenzó a ofrecer durante el verano, consiste en estimular el nervio para producir un efecto antiinflamatorio que alivia los síntomas de la artritis reumatoide.
En ambos casos, el tratamiento mediante la estimulación del nervio vago abre una nueva vía para la recuperación.
“Este tratamiento transformará la vida de muchos pacientes”, afirmó Ahmed Raslan, M.D., director del Departamento de Neurocirugía de la Facultad de Medicina de OHSU (OHSU School of Medicine). “Marca el comienzo de una nueva era en la medicina bioelectrónica”.
Los pequeños dispositivos electrónicos estimulan el nervio vago, el nervio craneal más largo del cuerpo. El dispositivo emite impulsos eléctricos diseñados para tratar determinadas enfermedades. Estos dispositivos, aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (por su sigla en inglés, FDA), se utilizan para tratar diversas enfermedades. Entre los primeros casos atendidos en OHSU, se encuentran el tratamiento de la artritis reumatoide y la recuperación de la movilidad en las manos en pacientes después de un accidente cerebrovascular.
Obtenga más información sobre las innovaciones de OHSU en procedimientos neurológicos.
En ambos casos, se implanta un pequeño dispositivo que se conecta al nervio vago izquierdo.
Una vez activado, el dispositivo envía pequeños impulsos eléctricos a lo largo del nervio vago. Los(as) pacientes apenas perciben la estimulación, pero los impulsos dirigidos con precisión transmiten la señal a través del nervio hasta el tronco encefálico.
En el caso de accidentes cerebrovasculares, se implanta debajo de la piel del pecho un dispositivo del tamaño aproximado de un pulgar, conectado mediante un cable al nervio vago izquierdo. La señal puede ayudar a los(as) pacientes a recuperar la función, especialmente de las extremidades superiores, como las manos y los brazos.
“Al estimular el nervio vago, se estimula la formación de nuevas conexiones sinápticas en el cerebro”, explicó el neurocirujano Adam Lipson, M.D., profesor asistente de Neurocirugía de la Facultad de Medicina de OHSU, quien realizó los dos primeros procedimientos de rehabilitación después de un accidente cerebrovascular el 4 de septiembre. “Se ayuda al cerebro a reorganizarse y a crear nuevas vías que sustituyan las dañadas por el accidente cerebrovascular”.
El dispositivo Vivistim se implanta mediante un procedimiento ambulatorio, por lo que los(as) pacientes pueden regresar a casa el mismo día.
Para las dos primeras pacientes tratadas el 4 de septiembre, el procedimiento representa una esperanza.
Lauren Vogel, 47, de La Center, Washington, ha recuperado gradualmente la función después de sufrir un accidente cerebrovascular en agosto del 2023 que inicialmente le paralizó el lado izquierdo del cuerpo. Gracias a un programa intensivo de fisioterapia, ha vuelto a caminar, pero todavía no ha recuperado la función de los dedos de la mano izquierda, lo que representa una dificultad importante, ya que es zurda.
Una vez que se active el dispositivo el 30 de septiembre, espera poder dedicarse a la rehabilitación para recuperar por completo la función.
Sueña con retomar su antigua profesión como entrenadora de caballos.
“Me entusiasma tener esta oportunidad”, afirmó. “No hay garantías, pero tenemos esperanza y, por mi parte, voy a esforzarme”.
Curiosamente la otra paciente de OHSU que recibió el tratamiento el 4 de septiembre también espera con ilusión el día en que pueda retomar sus actividades ecuestres.
Stacey Leah Melvin, 58, de Eagle Point en Southern Oregon, estuvo hospitalizada inicialmente durante un mes y medio tras sufrir un accidente cerebrovascular en enero del 2022. Aunque ha recuperado progresivamente algunas funciones, las secuelas que persisten en el brazo y la mano izquierdos le impide realizar actividades cotidianas que muchas personas dan por sentadas: cargar las bolsas de la compra, abrir frascos o cepillarse el cabello.
Lo que más ilusión le hace es que el tratamiento le permita ayudar a su hijo de 18 de edad.
“Me gustaría quitarle un poco de carga a mi hijo para que no tenga que ayudarme con las tareas cotidianas”, comentó. “Me encantaría poder ayudarlo en sus exhibiciones de caballos, aunque solo sea para pasarle un cepillo o sujetarle los caballos”.
OHSU fue el primer hospital en el noroeste del Pacífico en ofrecer el tratamiento.
En los primeros casos, Raslan implantó debajo de la piel del cuello un dispositivo inalámbrico del tamaño de una pastilla de vitaminas y lo conectó directamente al nervio vago izquierdo.
Brooke Braun, 48, de Wilsonville, Oregon, fue una de las primeras pacientes en recibir este tratamiento en OHSU, el 25 de agosto.
Todavía es demasiado pronto para saber si el dispositivo mejorará la artritis incapacitante que padece desde los 23 años. Sin embargo, Braun se mostró agradecida por haber podido recibir el tratamiento cerca de casa, después de pasar los dos años anteriores investigando por su cuenta sobre el dispositivo de modulación neuroinmune SetPoint.
Fue entonces cuando conoció por primera vez acerca del nervio vago y descubrió que se estaban desarrollando dispositivos similares para tratar enfermedades que van desde la epilepsia hasta la depresión.
“Cuando supe que la estimulación del nervio vago podía controlar algo tan severo como las crisis convulsivas, de pronto todo comenzó a tener sentido para mí”, explicó Braun. “Si puede afectar los mensajes que llegan al cerebro, empecé a creer realmente que también podría ayudar a regular el sistema inmunitario y la inflamación que me provoca la artritis”.
Su reumatólogo de OHSU considera que el dispositivo es una terapia complementaria para los(as) pacientes que tienen dificultades para controlar la artritis con los medicamentos antiinflamatorios disponibles.
“Normalmente, el nervio vago puede detectar una respuesta excesiva del sistema inmunitario y enviar una señal de regreso a través del propio nervio para indicarle que debe calmarse”, explicó Cong-Qiu Chu, M.D., Ph.D., profesor de medicina especializado en artritis y enfermedades reumáticas de la Facultad de Medicina de OHSU. “El uso de un neuromodulador para estimular las fibras de este nervio podría beneficiar a los(as) pacientes que no responden a los medicamentos disponibles”.