El ‘Doc’ está de turno: Perro de asistencia brinda consuelo a pacientes de cáncer

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una colaboración con Assistance Dogs Northwest
una colaboración con Assistance Dogs Northwest
Paciente que recibe infusión como parte de su tratamiento contra el cáncer junto a Doc en OHSU, en Portland, Oregón.
Gracias a una colaboración con Assistance Dogs Northwest, Doc, un labrador amarillo, brinda consuelo a pacientes del centro de infusión de OHSU en South Waterfront. (OHSU/Christine Torres Hicks)

Angela Allen recuerda el primer día que conoció a Doc, un perro de apoyo hospitalario en Oregon Health & Science University.

Llevaba dos años en tratamiento contra el cáncer de colon y recibía quimioterapia en el campus del hospital ubicado en South Waterfront. Mientras el medicamento recorría sus venas, empezó a sentir los síntomas que ya le resultaban familiares: fatiga, náuseas y un sabor metálico en la boca.

Entonces escuchó un tintineo. Supo de inmediato qué era.

El ‘Doc’ está de turno: Perro de asistencia brinda consuelo a pacientes de cáncer
Angela acaricia a Doc en una sala para infusiones de OHSU en South Waterfront. (OHSU/Christine Torres Hicks)

“Le pregunté a mi enfermera: ‘¿Hay un perro aquí?’, contó Allen, de 47 años, quien vive en Tigard con su esposo, sus dos hijos y un goldendoodle.

Ese día sí había un perro en el centro de infusión: un labrador amarillo llamado Doc. Doc había estado trabajando en OHSU desde enero de 2026 como parte de una colaboración entre el hospital y Assistance Dogs Northwest (ADNW).

“En cuanto asomó la cabeza en mi habitación, todos los pensamientos sobre el cáncer simplemente se desvanecieron", dijo Allen. "Doc tiene unos ojos grandes, marrones y dulces, y una cabeza grandota. Se acerca, apoya la cabeza en tu regazo y todo lo demás se te borra de la mente. Lo único en lo que piensas es en darle cariño".

De hecho, la credencial de Doc en OHSU dice su cargo: Director de Mimos. Y parece saber por instinto quién necesita más su atención.

Ese día, Allen notó que Doc pasó bastante tiempo con su hijo de 17 años, que estaba atravesando un momento difícil.

"Eso es algo que me encanta de Doc. A la quimioterapia me acompañan distintas personas: mi esposo, mis amigos, mis hijos", explicó. "Y muchas veces nadie se acuerda de ellos. Fingen estar contentos por mí, pero ellos también están lidiando con tristeza y angustia. Doc percibe por lo que están pasando y les presta atención".

Todo es mejor con Doc

Trisha Silbernagel y Doc at OHSU
Trisha Silbernagel y Doc at OHSU. (OHSU/Christine Torres Hicks)

Doc les ha alegrado el día a cientos de pacientes desde que fue asignado a Trish Silbernagel, M.S.N., RN, TCTCN, gerente de enfermería de infusión de OHSU, como su cuidadora y guía.

Tras una semana de capacitación intensiva en el campus de ADNW en Brainbridge Island, Washington, Silbernagel se llevó a Doc a vivir con ella. Lo lleva al trabajo cuatro días a la semana y cuenta que ha sido sorprendente ver el vínculo que ha creado con el personal de enfermería oncológica y el personal de apoyo.

"Por las mañanas, cuando lo llevaba a la unidad, las enfermeras hacían fila para verlo", contó. "Al principio pensábamos que, una vez que pasara la emoción inicial, el personal interactuaría menos con él. Pero no ha sido así: el personal lo necesita tanto hoy como cuando empezó. Me dicen constantemente cuánto ha mejorado sus vidas. Ya no quieren irse a trabajar a ningún otro lugar porque aquí tenemos a Doc".

Silbernagel cuenta que, cuando los enfermeros(as) tienen un día difícil, van a buscar a Doc a su oficina y pasan un rato con él.

"Unas cuantas lágrimas, un rato acurrucados(as) con Doc y se sienten mejor. Pueden volver al trabajo sintiéndose mejor mentalmente", explicó Silbernagel.

Y para ella también supone volver a interactuar con los(as) pacientes, en una manera sumamente positiva.

"Me encanta hacer las rondas con Doc", dijo. "Al principio era una gran responsabilidad y me llevó un tiempo acostumbrarme. Pero ya descubrimos nuestro ritmo, y es muy gratificante ver el efecto que Doc tiene en prácticamente todas las personas que entran en contacto con él".

Según Silbernagel, incluso los(as) pacientes que no tocan a Doc sonríen con solo verlo. Un estudio de 2023 realizado por el Centro Oncológico Virginia Piper (Virginia Piper Cancer Center) reveló que el 100% de los(as) pacientes encuestados(as) consideró que los perros de terapia ayudaban a reducir la ansiedad y relajarse. Después de la visita de un perro de terapia, los niveles de ansiedad disminuyeron un 31% y los niveles de relajación aumentaron un 25%.

Como fundadora y directora ejecutiva de ADNW, Maureen Maurer ha visto una y otra vez la diferencia que puede marcar un perro.

"No existe ninguna otra especie con la que tengamos una relación como esta", afirmó Maurer. "Los perros nos entienden muy bien. Se dan cuenta cuando estamos sufriendo y son verdaderamente compasivos. Donde quiera que haya sufrimiento humano, los perros pueden ayudar a aliviarlo".

El camino de Doc hasta OHSU

La colaboración entre ADNW y OHSU comenzó hace unos 15 años, cuando Maurer ayudó a incorporar el primer perro de asistencia en Doernbecher Children’s Hospital.

Casey and Darby
Casey (a la izquierda) y Darby reconfortan a pacientes y familias en el Hospital Infantil OHSU Doernbecher. (OHSU)

Hoy, Darby y Casey, dos labradores amarillos (Darby es la hermana de Doc) tienen más de 2,500 seguidores en Instagram (@dogsofdoernbecher), y todos los días brindan consuelo y alegría a los(as) niños(as). Además Doc y Darby se reúnen con frecuencia para jugar.

Doc era el más tranquilo de toda la camada y se desenvolvió muy bien al aprender las más de 90 órdenes que deben dominar estos perros.

La orden "visit" indica que debe apoyar el mentón en el regazo de una persona. “Snuggle” significa que debe subirse con cuidado a la cama del hospital y acostarse junto al (a la) paciente. Con la orden "lap", apoya la mitad superior de su cuerpo sobre el regazo de una persona. “Fist bump” significa que acerca y presiona su hocico húmedo contra un puño. Pero quizás lo que más le gusta es dejarse caer sobre los pies de un(a) paciente y mirarlo(a) como si dijera: "¿Me acaricias, por favor?".

En un principio, estaba previsto que fuera enviado a Oriente Medio para prestar servicio con el Ejército de Estados Unidos. Los perros de ADNW desempeñan muchas funciones además de trabajar en hospitales: algunos son perros de servicio para personas con discapacidades y otros forman parte de equipos que trabajan junto a personal de respuesta ante crisis.

Pero cuando se acercó el momento de que Doc abordara un avión de transporte militar, Maurer explicó que en la organización tuvieron la corazonada de que necesitaba un entorno más tranquilo.

"Cada uno de nuestros perros tiene una personalidad diferente y prestamos mucha atención a eso", explicó. "Cada uno tiene un propósito especial y nuestro trabajo consiste en ayudarlos a encontrarlo".

Maurer afirma que es increíble observar cómo los perros de ADNW van desarrollando su función. La intuición y el efecto tranquilizador de Doc no la sorprenden: una vez asignados a su función, estos perros superan todas las expectativas.

“No todos los perros pueden estar todo el día en un hospital. Puede ser estresante y agotador. Doc es ideal para este trabajo porque le encanta estar con las personas, pero también es muy estoico. Puede desenvolverse en un entorno con mucha carga emocional o agotador sin que lo afecte. Tiene un temperamento muy tranquilo y un nivel de energía bajo. No se emociona demasiado ni se distrae con facilidad".

Maurer señaló que Doc también tiene una excelente conciencia corporal. Es cuidadoso y no tira objetos ni interfiere con cables o tubos. Evita los vendajes y las vías intravenosas y centra su atención en las personas.  Es un perro feliz y le encanta sonreír.

Un buen chico que lleva alegría

Una paciente sentada en un sillón para infusiones se inclina para acariciar a Doc en OHSU.
Una paciente sentada en un sillón para infusiones se inclina para acariciar a Doc en OHSU. (OHSU/Christine Torres Hicks)

A Silbernagel no se le escapa la ironía de que un cachorro llamado Doc, que tenía apenas 8 semanas, acabara creciendo para trabajar en un hospital.

"Estaba destinado a ser así", dijo.

Silbernagel se asegura de que Doc mantenga un buen equilibrio entre el trabajo y el descanso. Su chaleco azul es la señal de que está "trabajando". Y en cuanto se lo quitan, sale corriendo de un lado para otro como cualquier otro perro.

"Sí, cuando llegamos a casa se vuelve loco durante una media hora", contó. "Así libera toda esa energía y puede simplemente ser un perro y hacer las cosas que hacen los perros".

Para Allen, saber que podrá ver a Doc hace que, de alguna manera, las largas jornadas de quimioterapia sean más llevaderas.

"Los días de infusión, cada vez que alguien entra en mi habitación, sé que me va a preguntar cómo me siento. Recibo una atención excelente y la agradezco, pero durante todo el día estoy concentrada en una sensación desagradable tras otra", explicó Allen.

"Cuando entra Doc, no tengo que explicar nada. Es otra manera de demostrar cuánto te importa otro ser, y agradezco mucho que OHSU reconozca eso".

Desde que recibió el diagnóstico, su propio perro, un goldendoodle llamado Eddie se ha convertido en su "perro velcro": no se separa de ella. Sabe que no puede llevar a Eddie al hospital, pero dice que Doc es lo más parecido a tenerlo allí con ella.

"Si tuviera que describir a Doc en pocas palabras, la primera que me viene a la mente es amor", dijo Allen. "Y suavidad; sus orejas son las más suaves. Y alegría. Es decir, basta con verlo para que se te dibuje una sonrisa de inmediato. Ni siquiera tiene que hacer nada. Es simplemente un chico juguetón. Un buen chico Y llena de alegría a quienes lo rodean".


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