La pérdida del seguro médico puede rápidamente empeorar la salud de las personas con diabetes a medida que los(as) pacientes batallan para controlar la enfermedad después de que se interrumpe la cobertura, de acuerdo con una nueva investigacion de la Oregon Health & Science University.
El estudio, publicado hoy en la revista JAMA Health Forum, halló que los adultos de bajos ingresos con diabetes que experimentaban inestabilidad en su seguro médico, inestabilidad que se define como perder la cobertura por múltiples visitas médicas, tuvieron un control de azúcar más deficiente y necesitaron medicamentos más intensos que pacientes parecidos que se mantuvieron cubiertos por el seguro.
"Nuestro objetivo es comprender lo que pasa una vez que las personas con diabetes pierden su seguro médico", dice la autora líder, Nathalie Huguet, Ph.D., profesora asociada de medicina familiar de la School of Medicine de OHSU. “Ya sabemos que es más probable que se les dé de baja de la cobertura. Este estudio muestra que una vez que esto ocurre, su salud suele emperorar”.
Los investigadores analizaron expedientes de salud electrónicos de más de 39,000 adultos tratados(as) en centros de salud comunitarios en 20 estados. En su mayoría estas clínicas atienden a gente que vive en la pobreza o cerca de ella. Se comparó a quienes perdieron su seguro médico con otros(as) casi idénticos(as) al comienzo del estudio.
“Aunque todos comenzaron con los mismos datos de referencia, los pacientes que perdieron cobertura médica tuvieron peores resultados”, afirma Huguet. “Estos necesitaron más medicamentos y de esto surge una pregunta importante: ¿Cómo puede la gente manejar un tratamiento complejo contra la diabetes sin contar con seguro médico?"
El estudio encontró un aumento en el uso de insulina y otros tratamientos de alta intensidad para la diabetes entre los pacientes que perdieron su seguro. Fueron menos comunes las complicaciones serias durante el periodo del estudio, pero Huguet dice que eso podría reflejar un tiempo limitado de seguimiento.
“Las complicaciones serias como amputaciones o deficiencia renal no ocurren de la noche a la mañana”, explica. “Lo que estamos viendo es una señal temprana de advertencia. La enfermedad se vuelve más difícil de manejar cuando se pierde el seguro médico".
Acceso a Medicaid
Los hallazgos expanden una investigación anterior de Huguet que muestra que los(as) pacientes de bajos ingresos con diabetes son más dados a experimentar inestabilidad con su seguro médico. En conjunto, los estudios sugieren que los huecos en la cobertura médica no son solo un problema de papeleo, son una amenaza directa a la salud.
Huguet asevera que los resultados son especialmente preocupantes, ya que millones de estadounidenses se enfrentan a una posible pérdida de Medicaid y un aumento en las primas de seguro en 2026.
“Muchas personas que pierden Medicaid no recuperan la cobertura por mucho tiempo”, abunda Huguet. “Los planes de Marketplace son caros, y la insulina sigue siendo poco costeable para mucha gente sin seguro".
Los centros de salud comunitarios suelen brindar medicamentos con descuento, pero muchos dependen fuertemente de la financiación de Medicaid.
“Si se reduce la cobertura de Medicaid, las clínicas van a batallar para atender a estos(as) pacientes. Necesitamos incrementar el apoyo a las clínicas de atención primaria para que sigan atendiendo a sus pacientes y mantengan al mínimo el daño de perder el seguro médico", señala la Dra. Jennifer DeVoe, D.Phil., profesora de medicina familiar en la School of Medicine de OHSU con la cátedra John and Sherrie Saultzen "Innovación en Medicina Familiar".
“Las personas sin seguro médico son más dadas a acabar en el departamento de emergencias”, dice Huguet. “Estos resultados les pueden cambiar la vida, como amputaciones y, en última instancia, les cuesta más a los pacientes y a todo el sistema de salud”.
Además de Huguet y DeVoe, entre otros coautores de OHSU, se incluyen: Dang Dinh, M.S., Jun Hwang, M.S., y Miguel Marino, Ph.D., así como Annie Larson, Ph.D., con OCHIN, Inc., y el Dr. Andrew Suchocki, M.P.H., FAAFP, con los Clackamas Health Centers.
Este proyecto tuvo el apoyo de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos como parte de una asignación de ayuda económica que totalizó $2,275,360 financiada por CDC/HHS. El contenido pertenece a los autores y no necesariamente representa las opiniones oficiales ni un aval de parte del CDC/HHS ni del gobierno de Estados Unidos.