Un nuevo premio permitirá a investigadores de Oregon Health & Science University probar un fármaco antiinflamatorio en pacientes con mayor riesgo de desarrollar leucemia debido a una mutación hereditaria en el gen RUNX1.
La subvención de $1.89 millones, con una duración de cuatro años, para la exploración y prevención de la leucemia, proviene de la American Cancer Society y del y del programa de investigación RUNX1. Esto permitirá que los científicos del Knight Cancer Institute de OHSU evalúen si un fármaco antiinflamatorio podría ayudar a retrasar o reducir el riesgo de cáncer de sangre en personas con una afección hereditaria conocida como trastorno plaquetario familiar RUNX1 o RUNX1-FPD.
El proyecto se basará en un ensayo clínico en curso que se lleva a cabo actualmente en el MD Anderson Cancer Center de la University of Texas.
Se reclutarán de 10 a 12 participantes con RUNX1-FPD para el ensayo en OHSU y MD Anderson. Anupriya Agarwal, Ph.D., profesora de medicina (hematología/oncología médica), biología celular, del desarrollo y del cáncer, y genética molecular y médica en la School of Medicine de OHSU y el Knight Cancer Institute de OHSU, se desempeña como investigadora principal en OHSU y colabora con la Dra. Courtney DiNardo, MCSE, jefa de equipo en MD Anderson.
El gen RUNX1 desempeña un papel fundamental en la regulación de la producción de sangre. Las personas que heredan una mutación en el gen RUNX1 suelen tener plaquetas bajas o disfuncionales, lo que las expone a un mayor riesgo de hemorragias excesivas o prolongadas.
Además, los científicos estiman que entre el 30 y 50% de los(as) pacientes con esta afección podrían desarrollar formas agresivas de cáncer de sangre a lo largo de su vida.
Los investigadores probarán el sirolimus en dosis bajas, un fármaco aprobado por la FDA con efectos antiinflamatorios que se utiliza habitualmente como inmunosupresor tras trasplantes de órganos.
“El objetivo principal es intervenir y, potencialmente, prevenir la progresión a leucemia”, dijo Agarwal. “Teniendo en cuenta que los pacientes con RUNX1-FPD viven en un estado premaligno por muchos años, vemos una oportunidad para prevenir o retrasar el desarrollo de leucemia.”
De tener éxito, el proyecto podría contribuir al desarrollo de la primera estrategia de prevención del cáncer dirigida a este grupo de alto riesgo y servir de modelo para las personas con riesgo hereditario de cáncer en general.
El ensayo evaluará la seguridad de una dosis diaria baja de sirolimus administrada por seis meses. Los investigadores evaluarán sus efectos sobre la función de las células sanguíneas y de la médula ósea, la respuesta inmunitaria y la inflamación.
Es importante destacar que los investigadores evaluarán si el tratamiento afecta a los procesos celulares implicados en el desarrollo de la leucemia, con el objetivo de retrasarla o prevenirla. Investigaciones preclínicas en ratones y en muestras de sangre extraídas de pacientes sugieren que el sirolimus puede inhibir las vías de señalización celular que contribuyen a la inflamación y al aumento del riesgo de cáncer.
“Recogeremos muestras de sangre y de médula ósea a lo largo del tratamiento para determinar si las mejoras que observamos en las placas de Petri y en los ratones se traducen a los seres humanos”, dijo Agarwal.
Las primeras observaciones en los cinco primeros pacientes tratados en el MD Anderson desde 2024 son alentadoras.
“Haremos un seguimiento de cada paciente durante el transcurso de un año”, dijo Agarwal. “Queremos asegurarnos de que puedan tomar el medicamento a largo plazo, manteniendo su salud y mejorando la función celular.”
Si se demuestra su seguridad, el siguiente paso sería un ensayo clínico más amplio para evaluar si este enfoque puede retrasar o reducir el riesgo de cáncer.
Si bien RUNX1-FPD se considera raro, se estima que hasta 18,000 personas en Estados Unidos podrían ser portadoras de la mutación; la gran mayoría no están diagnosticadas. Agarwal afirmó que los hallazgos de este proyecto podrían tener implicaciones más amplias para otros tipos de trastornos plaquetarios.
“Conceptualmente, el marco de detección e intervención tempranas debería tener una aplicabilidad más amplia”, afirmó.
Entre los coinvestigadores se encuentran el Dr. Curtis Lachowiez, y la Dra. Olivia Lucero de OHSU; la Dra. Kelly Bolton, Ph.D., de Washington University en St. Louis; y Andrew Frelinger, Ph.D. y el Dr. Alan Cantor, Ph.D., de Boston Children’s Hospital.