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Las evaluaciones de uso de tabaco cayeron durante la pandemia del COVID-19, y no han recuperado sus niveles anteriores

OHSU encabeza un estudio de alcance nacional para averiguar en qué afectó la pandemia las conversaciones de los pacientes con respecto al uso de tabaco, financiado en parte por la iniciativa Cancer MoonshotSM del National Cancer Institute
OHSU encabeza un estudio nacional para evaluar los efectos de la pandemia en las conversaciones con los pacientes acerca del uso de tabaco. (Getty Images)
OHSU encabeza un estudio nacional para evaluar los efectos de la pandemia en las conversaciones con los pacientes acerca del uso de tabaco. (Getty Images)

La pandemia del COVID-19 afectó a la atención primaria de muchas maneras, pero se sabe poco acerca de cómo afecto las evaluaciones para confirmar si los pacientes consumen o no tabaco.

Según un nuevo estudio de Oregon Health & Science University publicado en la revista Annals of Family Medicine, las evaluaciones de consumo de tabaco que solían ser rutina cayeron un 50% durante la primera ola de la pandemia del COVID-19 y nunca recuperaron sus niveles anteriores a la pandemia. Los investigadores advierten que esto podría suponer que las personas tienen menos información acerca de cómo acceder a recursos para dejar de consumir productos de tabaco y reducir los riesgos para la salud asociados, incluida la forma más grave del COVID-19.

Sue Flocke, Ph.D. (OHSU)
Sue Flocke, Ph.D. (OHSU)

“Sabemos que la urgencia de la pandemia creó numerosos problemas operativos para los centros de atención primaria”, dice Sue Flocke, Ph.D., profesora de medicina familiar en OHSU School of Medicine y codirectora del programa de prevención y control del cáncer en OHSU Knight Cancer Institute. Muchos médicos de atención primaria fueron reasignados para desempeñarse en áreas de atención de urgencia de casos de COVID, las consultas por telemedicina aumentaron rápidamente y muchos consultorios sufrieron escasez de personal como consecuencia de la pandemia. Todos estos factores pudieron afectar la atención de rutina de pacientes y la prestación de servicios de prevención del cáncer y evaluaciones de uso de tabaco”.

Para comprender mejor el alcance del impacto, Flocke trabajó junto a otros investigadores del BRIDGE-C2 Center y de OCHIN, Inc., una red nacional de centros de salud comunitarios que atienden a más de un millón de pacientes de bajos recursos. El proyecto BRIDGE-C2 Center, o Building Research in Implementation and Dissemination to close Gaps and achieve Equity in Cancer Control Center, fue anunciado por primera vez en 2019. Tiene el financiamiento de una subvención de $7.5 millones del National Cancer Institute, parte de los institutos nacionales de salud, y su objetivo es mejorar las estrategias para implementar prácticas de pruebas de detección y prevención del cáncer de efectividad probada.

Juntos, Flocke y estos grupos analizaron datos de registros de salud de 217 clínicas de atención primaria desde enero de 2019 hasta julio de 2021. Los datos incluían consultas presenciales y de telesalud de 759,138 pacientes adultos de 18 años más y se analizaron para determinar la incidencia de la pandemia del COVID-19 en las tasas mensuales de evaluaciones de uso de tabaco.

El equipo descubrió que entre marzo y mayo de 2020, las tasas mensuales de evaluaciones de uso de tabaco cayeron de 155.7 por cada 1,000 pacientes a 77.7 por cada 1,000 pacientes, es decir una disminución del 50%. Posteriormente, las evaluaciones de uso de tabaco aumentaron entre junio de 2020 y mayo de 2021; sin embargo, las evaluaciones siguieron en niveles un 33.5% más bajos que los anteriores a la pandemia.

El impacto para los consultorios de atención primaria tuvo consecuencias importantes

Flocke dice que estos hallazgos son importantes, ya que el uso de tabaco puede aumentar la gravedad de los síntomas del COVID-19. Dice que fumar también está asociado a muchos tipos de cáncer, y casi el 30% de estos cánceres se puede prevenir, además de provocar una enorme cantidad de enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades cardíacas y pulmonares.

“Sabemos que una porción importante de las personas que consumen productos de tabaco quieren dejarlo, pero la gran mayoría no tiene acceso a los recursos disponibles o no los usa”, dice. “Los proveedores de atención médica pueden darles acceso a una amplia variedad de recursos, como derivaciones a sesiones para dejar de fumar y medicamentos recetados aprobados por la FDA como tratamiento para dejar de fumar. A veces dejar de fumar requiere varios intentos fallidos, por eso estas conversaciones son tan importantes”.

El surgimiento de la pandemia del COVID-19 viró la atención de manera notable hacia la telemedicina. En este estudio de centros de salud comunitarios, las consultas de telesalud pasaron de menos del 1% del total al 70% en un período de dos meses. Este enorme cambio en la modalidad de las consultas de atención primaria pudo haber alterado los procesos de registro de rutina, en los que por lo general el uso de tabaco se consignaba junto a la información de evaluación de signos vitales clínicos.

Flocke dice que el equipo no pudo evaluar el efecto de la modalidad de consultas, es decir presenciales en el consultorio o por telesalud, en la evaluación de uso de tabaco con los datos para este estudio; sin embargo, evaluarán este y otros posibles efectos en subgrupos de pacientes de un estudio posterior.

La investigación informada en este anuncio contó con el apoyo del National Cancer Institute de los institutos nacionales de Salud, a través de la subvención número P50CA244289. Este programa cuenta con el apoyo de fondos de la iniciativa Cancer MoonshotSM. El contenido es exclusiva responsabilidad de los autores y no necesariamente representa la visión oficial de los Institutos Nacionales de Salud.

Este trabajo fue realizado con la Clinical Research Network (CRN) de Accelerating Data Value Across a National Community Health Center Network (ADVANCE). OCHIN dirige ADVANCE junto a Health Choice Network, Fenway Health y Oregon Health & Science University. ADVANCE cuenta con el financiamiento del Patient-Centered Outcomes Research Institute (PCORI), con el número de contrato RI-OCHIN-01-MC.

Este trabajo es parte del Implementation Science Centers in Cancer Control (ISCS) Program, creado para propiciar el desarrollo, el análisis y la optimización de enfoques innovadores para implementar diversas intervenciones de control del cáncer basadas en la evidencia científica. Todos los centros cuentan con “laboratorios de implementación” con centros clínicos y comunitarios que participarán de investigaciones en torno a la implementación a lo largo de todo el proceso de control del cáncer, para mejorar los métodos de estudio de implementación y crear y validar medidas confiables de constructos científicos de implementación claves. Estos centros encabezan de manera colectiva un consorcio de Ciencias de Implementación en esta y otras iniciativas de Cancer MoonshotSM.

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