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Es poco frecuente que los adolescentes reciban medicamentos contra la adicción en los centros de tratamiento de los Estados Unidos

Nuevo estudio de OHSU arroja luz sobre la resistencia a usar buprenorfina, una herramienta de eficacia comprobada para combatir la epidemia de adicción a los opioides
A pesar de la cifra récord de muertes por sobredosis en todo el país en 2022, según un nuevo estudio de Oregon Health & Science University solo uno de cada cuatro centros residenciales de tratamiento para adolescentes de todo el país administra buprenorfina, un medicamento de eficacia comprobada para el tratamiento de trastornos por consumo de opioides, a sus pacientes. “Es difícil imaginar cómo lograr que los adolescentes superen su dependencia a los opioides y el fentanilo sin buprenorfina”, dice el coautor, el Dr. Todd Korthuis, M.P.H., jefe del departamento de medicina de adicciones de OHSU. (OHSU) 
A pesar de la cifra récord de muertes por sobredosis en todo el país en 2022, según un nuevo estudio de Oregon Health & Science University solo uno de cada cuatro centros residenciales de tratamiento para adolescentes de todo el país administra buprenorfina, un medicamento de eficacia comprobada para el tratamiento de trastornos por consumo de opioides, a sus pacientes. “Es difícil imaginar cómo lograr que los adolescentes superen su dependencia a los opioides y el fentanilo sin buprenorfina”, dice el coautor, el Dr. Todd Korthuis, M.P.H., jefe del departamento de medicina de adicciones de OHSU. (OHSU) 

Nueva investigación revela que solo uno de cada cuatro centros residenciales para el tratamiento de adolescentes en todo el país indica el medicamento que se utiliza para el trastorno por abuso de opioides, a pesar de la cantidad creciente de muertes por sobredosis entre jóvenes de todo el país como consecuencia de un incremento en la circulación ilegal de fentanilo.

El estudio, encabezado por investigadores de Oregon Health & Science University, fue publicado hoy en la revista de la American Medical Association.

Los investigadores sostienen que no administrar buprenorfina en centros residenciales de tratamiento para adolescentes afecta los esfuerzos en los Estados Unidos de paliar la epidemia de sobredosis que se cobró más de 109,000 vidas en 2022, según las estadísticas provisionales pronosticadas por los centros para el control y la prevención de enfermedades. Entendiendo la particular vulnerabilidad a la que está expuesta la población más joven, especialmente ahora que el fentanilo está contenido también en otras sustancias ilegales, los investigadores de OHSU se propusieron determinar cuántos centros de tratamiento para adolescentes en los Estados Unidos administraban buprenorfina para tratar la adicción.

Caroline King, M.D., Ph.D. (OHSU)
Caroline King, M.D., Ph.D. (OHSU)

“Estos centros residenciales de tratamiento reciben a algunos de los adolescentes más vulnerables de nuestras comunidades”, dijo la autora principal, la Dra. Caroline King, Ph.D., quien realizó el estudio como estudiante de medicina en OHSU y hoy es residente de medicina de emergencias en Yale School of Medicine. “Pero a estos chicos no les ofrecen el estándar de cuidado. Con la tasa creciente de sobredosis por fentanilo entre los adolescentes, es realmente necesario que estos centros ofrezcan la mejor atención”.

El aumento en el fentanilo ilegal disponible está llegando a los jóvenes de todo el país y en el noroeste del Pacífico, lo que aumentó de manera dramática la cantidad de muertes por sobredosis en los últimos años, según datos de los CDC.

La buprenorfina es uno de los tres medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos para el tratamiento de la dependencia de opioides. Normaliza la función cerebral porque actúa sobre el mismo objetivo del cerebro que los opioides recetados, la heroína o el fentanilo, tres sustancias altamente adictivas.

Todd Korthuis, M.D., M.P.H. (OHSU)
Todd Korthuis, M.D., M.P.H. (OHSU)

“Es el único medicamento que tiene aprobación para el tratamiento de adolescentes, y no se utiliza lo suficiente en los establecimientos que atienden a jóvenes con los trastornos más graves por consumo de opioides”, dijo el coautor, el Dr. Todd Korthuis, M.P.H., jefe del departamento de Medicina de Adicciones de OHSU School of Medicine. “Es difícil imaginar cómo los adolescentes con trastorno por consumo de opioides pueden dejar de tomar fentanilo sin buprenorfina.”

Aunque la buprenorfina no está aprobada en los Estados Unidos para personas menores de 16 años, no existe evidencia que sugiera problemas importantes de seguridad para usarla en pacientes de menor edad. La American Society of Addiction Medicine recomienda que se considere el tratamiento con buprenorfina para el trastorno por consumo de opioides en personas más jóvenes.

Korthuis remarcó que algunos proveedores de tratamiento se han resistido a usar la buprenorfina incluso en pacientes adultos, con el argumento de que implica reemplazar una droga con otra.

“Es un problema grande”, dijo. “Pero es algo que podemos cambiar apoyando a estos centros de tratamiento con orientación y asistencia técnica acerca de la buprenorfina, y colaborando para mejorar el financiamiento para sumar personal a estos centros e informando al público que la buprenorfina es un tratamiento necesario para sanar cerebros”.

Los resultados del nuevo estudio sugieren que la mayoría de los centros residenciales de tratamiento para adolescentes se beneficiarían con ese apoyo.

King y otros tres estudiantes de medicina de OHSU realizaron el estudio catalogando los centros de tratamiento para adolescentes en los Estados Unidos, principalmente a través de una base de datos que administra la U.S. Substance Abuse and Mental Health Services Administration, o SAMHSA. Identificaron 354 centros residenciales de tratamiento en todo el país, pero la mitad de ellos trataban a adolescentes.

Los investigadores se hicieron pasar por tíos de un joven de 16 años que buscaban tratamiento después de una sobredosis reciente con fentanilo que no había sido fatal. Entre octubre y diciembre del año pasado, comenzaron a hacer llamadas.

Después de ponerse en contacto con 160 centros residenciales de tratamiento para adolescentes de todo el país, estos fueron sus hallazgos:

  • 39 ofrecían buprenorfina, incluyendo los que la ofrecían a través de sociedades con profesionales clínicos externos que la recetaban. Solo 12 de esos establecimientos se la indicaban a adolescentes menores de 16 años.
  • De los otros 121 establecimientos que no ofrecían buprenorfina o que no estaban seguros, 57 indicaron que los adolescentes cuyos médicos personales les recetaban buprenorfina podían seguir tomándola, al menos temporalmente, aunque algunos manifestaron que suspenderían el tratamiento antes del alta.
  • 27 centros residenciales de tratamiento exigían que los adolescentes no estuvieran bajo tratamiento con buprenorfina para admitirlos, lo que significa que estos centro de tratamiento “solo por abstinencia” de hecho se niegan a ingresar a adolescentes que reciben una terapia medicamentosa de eficacia comprobada.

En suma, solo uno de cada cuatro centros de tratamiento residenciales para adolescentes ofrecían buprenorfina, pero incluso menos la ofrecían a modo de tratamiento prolongado.

“El padre/madre promedio debería llamar a nueve establecimientos del listado de SAMHSA para encontrar uno que ofrezca buprenorfina”, escriben los autores. “Para encontrar uno para un adolescente menor de 16, necesitarían llamar a 29 centros”.

Si desea obtener más información sobre programas de tratamiento de salud mental o trastornos por abuso de sustancias en su área, llame a la línea directa nacional que es gratuita y confidencial, al 1-800-662-HELP (4357), o visite www.FindTreatment.gov.

El estudio contó con el apoyo del National Institute on Drug Abuse de los Institutos Nacionales de Salud, con las subvenciones K23DA045085, R01DA057566, K23DA044324 y UG1DA01581; una subvención de Agency for Healthcare Research and Quality, la T32HS017589 y la subvención UL1TR002369 del Oregon Clinical and Translational Research Institute, dependiente del Centro Nacional de Recursos de Investigación, que pertenece a los NIH al NIH Roadmap for Medical Research.

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