Un nuevo análisis en Oregón revela una incidencia incrementada de quemaduras graves que requieren atención a nivel de hospital, ahora que el consumo de drogas ilícitas ha cambiado de ser inyectadas ser fumadas.
Los investigadores(as) analizaron datos de Oregon Medicaid y encontraron que más de la mitad de personas tratadas por quemaduras en hospitales y salas de emergencias por casi una década también consumían drogas para fumar que no eran tabaco.
“Se trata de un hallazgo notable y preocupante”, afirma la autora principal, la Dra. Honora Englander, que encabeza un equipo hospitalario de atención a adicciones en la Oregon Health & Science University. “Las quemaduras graves son un riesgo poco reconocido que se relaciona con fumar drogas. Esperamos que nuestro estudio aumente la concientización sobre este importante asunto de salud pública".
El estudio, publicado hoy en la revista JAMA Internal Medicine, analizó los datos de Oregon Medicaid de abril de 2016 a marzo de 2024.
Aunque la cifra de muertes por sobredosis en Estados Unidos ha disminuido levemente de 100,000 muertes cada año al comienzo de esta década, los nuevos hallazgos destacan un espectro más amplio de lesiones y discapacidad relacionado con el consumo de sustancias.
El tabaquismo ha rebasado a la inyección como la ruta más común de sobredosis fatales por drogas ilícitas a nivel nacional, dijeron los investigadores(as).
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Los investigadores(as) realizaron el estudio después de que personal médico en Portland comenzara a observar un incremento en quemaduras graves, especialmente en el Oregon Burn Center del Legacy Emanuel Medical Center. Además de analizar los datos de Medicaid, Englander y los coautores(as) entrevistaron a 19 pacientes que fuman drogas, tales como fentanilo de fabricación ilícita y estimulantes como la metanfetamina.
Afirma que los(as) pacientes describen la disponibilidad generalizada de sopletes de butano diseñados para cocinar.
A diferencia de los encendedores comunes, Englander observa que estos objetos típicamente incluyen mecanismos de cierre que incrementan el riesgo entre las personas que pueden estar sedadas o inconscientes al inhalar fentanilo.
“Esto representa una vía de lesión distinta de la que tradicionalmente se relaciona con el consumo de sustancias”, asevera Englander. "Desde hace mucho hemos reconocido los riesgos relacionados con el consumo de drogas inyectables; pero los peligros relacionados con fumarlas, en particular en el caso de quemaduras graves, no se habían informado antes”.
El Dr. Mark Thomas, cirujano del Oregon Burn Center en el Legacy Emanuel en Portland, es coautor del estudio.
“Vemos un número creciente de pacientes con lesiones por quemaduras catastróficas vinculadas con el consumo de drogas", señala Thomas. “La gente se puede recuperar de una adicción, pero estas quemaduras suelen conducir a una discapacidad permanente, varias cirugías y consecuencias físicas y psicológicas para toda la vida”.
Englander, médica del hospital que se especializa en medicina de adicciones, exhorta a trabajadores(as) de alcance comunitario y profesionales médicos(as) que hablen acerca de este peligro con sus clientes(as). Es riesgoso especialmente cuando las personas usan estos sopletes estando solas.
“Ahora hablo con cada paciente acerca de la forma en que fuma", cuenta. “Conociendo el riesgo de lesiones por quemaduras graves, es tan importante correr la voz en la comunidad”.
Además de Englander y Thomas, entre los coautores(as) también están: Stephanie Renfro, M.S., y Alisa Patten, M.A., de OHSU; Haven Wheelock, M.P.H., de Outside In; Syrrita Mason de The Peer Company; y la Dra. Caroline Raymond-King, Ph.D., de Yale University.
La investigación contó con el apoyo del National Institute on Drug Abuse de los Institutos Nacionales de Salud (sigla en inglés, NIH), mediante las subvenciones UG1DA015815 y UL1TR002369. El contenido es responsabilidad única de los autores(as) y no necesariamente representa las opiniones oficiales de los NIH.