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Estudio revela que las vacunas antitetánicas se pueden aplicar cada 30 años, no 10

Modificar el calendario de vacunación de adultos podría ahorrar millones en costos de atención médica
Según un análisis de OHSU, los adultos mantienen su protección contra el tétanos y la difteria por al menos 30 años sin necesidad de recibir otras dosis de refuerzo, después de haber completado el esquema de vacunación estándar de cinco dosis en la infancia. (OHSU)
Según un análisis de OHSU, los adultos mantienen su protección contra el tétanos y la difteria por al menos 30 años sin necesidad de recibir otras dosis de refuerzo, después de haber completado el esquema de vacunación estándar de cinco dosis en la infancia. (OHSU)

Un equipo de investigación de Oregon Health & Science University cuestiona la convención que recomienda administrar los refuerzos de la vacuna contra el tétanos y la difteria cada 10 años. Su documento de Clinical Infectious Diseases recomienda modificar el calendario de vacunación de adultos actual.

Mark K Slifka, Ph.D.
Mark K Slifka, Ph.D. (OHSU)

“Siempre nos han dicho que nos vacunáramos contra el tétanos cada 10 años, pero en realidad hay muy pocos datos que demuestren o refuten si este es el cronograma correcto”, dice Mark K. Slifka, Ph.D., profesor en Oregon National Primate Research Center de OHSU. “Cuando analizamos los niveles de inmunidad entre 546 adultos, notamos que las titulaciones de anticuerpos contra el tétanos y la difteria duraban mucho más que lo que solíamos creer”.

En este estudio, Slifka y sus colegas analizaron la magnitud y duración de la inmunidad contra el tétanos y la difteria para hacer una evaluación basada en la evidencia del calendario de vacunación de adultos actual. Su análisis muestra que los adultos mantienen su protección contra el tétanos y la difteria por al menos 30 años sin necesidad de recibir otras dosis de refuerzo, después de haber completado el esquema de vacunación estándar de cinco dosis en la infancia.

Si se implementara una modificación al calendario de vacunación de adultos, los autores consideran que se podría implementar un plan de vacunación con base en la edad para incluir una sola vacunación a los 30 años y luego otra a los 60.

“Si uno pregunta, es difícil para las personas recordar si su última dosis de antitetánica fue a los ocho o incluso a los 11 años”, dice Slifka. “Si usáramos un sistema simple, basado en la edad, la gente solo tendría que recordar vacunarse al cumplir 30 y luego otra vez al cumplir 60 años”.

La idea de cambiar nuestro calendario de vacunación no es tan radical como suena, señalan los autores. Otros países, incluido el Reino Unido, no recomiendan dosis de refuerzo en adultos, y la Organización Mundial de la Salud recomienda solo una dosis de refuerzo para adultos en el primer embarazo y durante el servicio militar. En otras palabras, si los Estados Unidos pasaran de un calendario de 10 años a uno de 30, este enfoque igual sería más conservador que los de otros países, y al mismo tiempo reduciría la cantidad de vacunaciones posiblemente innecesarias.

Una modificación del calendario de vacunación de adultos también podría tener un impacto sustancial en los costos de atención médica en los Estados Unidos, sugieren los autores. Con base en la cantidad de adultos que reciben dosis de refuerzo dentro del intervalo recomendado de 10 años, estiman que cambiar a un calendario de 30 años reduciría los costos de vacunación en dos tercios, lo que implica unos $280 millones menos al año en costos de atención médica, y aproximadamente $1 mil millones de ahorro en costos en cuatro años.

La vacunación contra el tétanos y la difteria ha reducido de manera sustancial la incidencia de estas dos enfermedades graves. Las muertes atribuibles al tétanos bajaron un 99 por ciento desde la época anterior a la vacuna, y la difteria prácticamente no existe en los Estados Unidos.

“En la última década hemos observado principalmente que los inmigrantes recién llegados o las personas mayores que no recibieron al menos tres dosis de la vacuna antitetánica son los grupos de mayor riesgo de sufrir la forma fatal del tétanos”, dice Slifka. “Incluso teniendo esto en cuenta, la probabilidad de morir de tétanos en los Estados Unidos es de aproximadamente 1 en 100 millones”. La difteria es incluso menos frecuente, señala Slifka. “Ha habido solamente 5 casos de difteria notificados en los Estados Unidos en los últimos 15 años. Créase o no, se notifican más casos de ántrax todos los años que de difteria”.

Juntas, estas cifras indican que las vacunas contra el tétanos y la difteria funcionan bien, pero es necesario mantener la vigilancia. “Debemos garantizar que nuestros niños reciban todas sus vacunas recomendadas. Nunca está demás insistir en este punto. Estos niños se convertirán en adultos que mantienen una protección sólida mediada por las vacunas contra estas enfermedades importantes solamente si reciben el esquema completo del calendario infantil”.

Entonces, ¿cuándo podemos cambiar a un calendario de refuerzos cada 30 años? “Esto requiere la revisión y aprobación del comité asesor sobre prácticas de vacunación, que es el grupo responsable de determinar los calendarios de vacunación en los Estados Unidos”, dice Slifka. “Sin embargo, con base en nuestros resultados y el calendario de vacunación que ya se recomienda en otros países y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, es posible que no transcurra demasiado tiempo para que digamos adiós al programa de refuerzos cada 10 años”.

Las siguientes personas son algunos de los colaboradores de este estudio: Erika Hammarlund, M.S.; Archana Thomas, B.S.; Abby Rynko, Ph.D.; Elizabeth A. Poore, B.S.; Ian J. Amanna, Ph.D.; Motomi Mori, Ph.D. y Zunqiu Chen, Ph.D.

Este trabajo tuvo el apoyo en parte de los Institutos Nacionales de Salud, a través de las subvenciones de servicio AI098723, AI082196 y del Oregon National Primate Research Center (8P51 OD011092-53). El apoyo de bioestadística estuvo a cargo del Biostatistics and Design Program de Oregon Health & Science University.

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