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El objetivo del trabajo conjunto entre OHSU y los servicios médicos de emergencia (EMS) es mejorar los resultados para la salud de los niños que sufren un paro cardíaco

Nuevo estudio revela deficiencias en la atención prehospitalaria de emergencias pediátricas en pacientes en paro cardíaco; trabajo conjunto para mejorar la prestación de servicios de atención médica y capacitar al personal
Nuevo estudio encabezado por OHSU revela deficiencias en la atención de emergencias pediátricas y resalta soluciones colaborativas para mejorar los resultados. (OHSU/Christine Torres Hicks)
Nuevo estudio encabezado por OHSU revela deficiencias en la atención de emergencias pediátricas y resalta soluciones colaborativas para mejorar los resultados. (OHSU/Christine Torres Hicks)

Un equipo de investigadores de Oregon Health & Science University descubrió que la calidad de la atención a pacientes pediátricos que sufren paro cardíaco fuera del hospital es más deficiente que la que reciben los adultos, y llaman a tomar medidas para mejorar la prestación del servicio ante un evento potencialmente fatal.

El estudio, publicado el viernes en JAMA Network Open, reveló que el 60% de los pacientes pediátricos que recibieron atención fuera del hospital a raíz de un paro cardíaco sufrieron al menos un efecto adverso para su seguridad, conocido por las siglas ASE, con riesgo de causas daños graves o permanentes, incluida la muerte. De esos pacientes, casi un tercio tenía dos ASE más. Los pacientes más pequeños, menores de 12 meses, fueron los que mayor riesgo de sufrir un ASE tuvieron.

El paro cardíaco prehospitalario es una afección devastadora que afecta a hasta 25,000 niños al año, con una funesta tasa de sobrevida de solo el 8%. Mientras que las tasas de sobrevida en adultos mejoraron en los últimos años, las de los niños siguen siendo muy bajas. Los investigadores descubrieron que los problemas de calidad de la atención y de los sistemas en los servicios médicos de emergencia, o EMS, pueden contribuir a esta disparidad en los resultados.

Carl Eriksson, M.D., M.P.H. (OHSU)
Carl Eriksson, M.D., M.P.H. (OHSU)

“Para que los resultados de la atención de un niño sean los mejores, deben recibir el mejor cuidado a lo largo de todo el espectro de atención. Sin embargo, la gente tiende a poner el foco en lo que sucede en el hospital o la sala de emergencias, con frecuencia pasando por alto la atención de los EMS”, dice el Dr. Carl Eriksson, M.P.H., director Capacidad médica de Doernbecher Children’s Hospital de OHSU y autor principal del estudio. “Los trabajadores de los EMS son profesionales altamente capacitados y dedicados. Estas deficiencias no son un reflejo de la calidad de nuestros paramédicos y técnicos en emergencias médicas, sino que son producto de las complejidades inherentes a la atención de niños”.

“Nuestro objetivo con este trabajo es averiguar cómo podemos facilitarles el trabajo y en definitiva mejorar los resultados para la salud de los niños de nuestra comunidad”.

Iniciativa de seguridad infantil

En estudios anteriores se demostró que la exigencia mental de los trabajadores de EMS puede ser mucho más alta cuando la situación de emergencia a la que los llaman involucra a un niño y no a un adulto. Atender a un niño puede implicar una carga emocional importante, especialmente si es un niño pequeño o un bebé. Esta carga emocional puede exacerbarse aún más cuando deben tratar con algún familiar o tutor desesperado.

Además existen dificultades técnicas al atender niños, como la necesidad de usar equipos médicos diferentes, calcular los medicamentos con base en el peso y las diferencias anatómicas y fisiológicas. Por ejemplo, intubar o colocar un catéter intravenoso a un niño requiere equipos mucho más pequeños, y realizar correctamente estos procedimientos puede ser muy difícil para los profesionales de atención médica.

“Un niño en paro cardíaco es una situación increíblemente difícil y desesperante. El profesional no solo está intentando tomar la decisión médica correcta, sino que además está intentando controlar sus emociones en un momento en el que hay mucho en juego”, dijo Eriksson. “Y como estas situaciones son poco frecuentes, podría ser el primer caso de paro cardíaco pediátrico que debe enfrentar un trabajador de EMS”.

Eriksson dice que la educación y la capacitación son fundamentales para abordar este problema. Es fundamental que tanto los proveedores de atención médica como los trabajadores de los EMS entiendan qué cosas están funcionando y dónde podemos mejorar, para así adaptar la capacitación de manera que genere el mayor impacto.

“Trabajar junto a los EMS es crítico para mejorar los resultados”, dijo Eriksson. “Queremos dar el mayor apoyo posible a los equipos de los EMS, para que todos los profesionales del espectro de atención se sientan cómodos y seguros a la hora de enfrentar estas situaciones tan complejas”.

Este trabajo es solo un componente de la iniciativa permanente de un grupo de investigación nacional llamado Child Safety Initiative – EMS for Children, o CSI-EMSC, que incluye a expertos en pediatría y medicina de emergencias de todo el país. Durante casi una década, CSI-EMSC ha trabajado con agencias de EMS para encabezas investigaciones sobre atención de emergencias pediátricas y ofrecer oportunidades de educación y capacitación prácticas. Muchos de los estudios de investigación del equipo incluyen organizar simulaciones totalmente realistas de emergencias pediátricas con los equipos de los EMS, para darles la valiosa herramienta de la experiencia práctica y al mismo tiempo ayudar al equipo de investigación a entender mejor lo que se pone en juego en la atención pediátrica a través de los EMS.

Matt Hansen M.D., M.C.R. (OHSU)
Matt Hansen M.D., M.C.R. (OHSU)

“Este trabajo es importante porque, en definitiva, se trata de salvar las vidas de los niños”, dijo el Dr. Matt Hansen, profesor asociado de medicina de emergencias en OHSU School of Medicine y coautor del estudio. “La tasa de sobrevida a paros cardíacos en pacientes pediátricos es increíblemente baja, así que cualquier mejora, por más pequeña que parezcan, podría significar que se salve la vida de un niño con esta terrible afección”.

OHSU cuenta con el apoyo constante de los Institutos Nacionales de Salud para continuar y ampliar estos esfuerzos. En la próxima etapa, los investigadores tienen previsto desarrollar nuevas herramientas y usarlas en pruebas piloto, como una aplicación con instrucciones paso a paso, par reducir la exigencia mental asociada al tratamiento de paros cardíacos prehospitalarios en pacientes pediátricos. Además, los investigadores investigarán las deficiencias en la atención de emergencias en las áreas rurales en toda Oregón, especialmente las que sufren obstáculos para recibir atención de los EMS en tiempo y forma.

“Por lo general puede suceder que se pase por alto a los niños en ciencia y medicina”, dijo Hansen. “Invertimos mucho tiempo y recursos para estudiar enfermedades que afectan mayoritariamente a personas adultas, como enfermedades cardíacas y cáncer, pero los niños también necesitan personas que dediquen su tiempo a intentar mejorar su salud y su vida”.

La investigación de esta publicación contó con el apoyo del National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) con el número de subvención R01HL141429. El contenido es exclusiva responsabilidad de los autores y no necesariamente representa la visión oficial de los Institutos Nacionales de Salud.

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