Kylie Swenson tenía una enfermedad autoinmune poco común que, desde su adolescencia, comenzó con debilidad muscular, seguida de visión doble, fatiga abrumadora y dificultad para hablar con claridad. Con el tiempo, su estado empeoró hasta el punto de que tenía dificultades para tragar e incluso para respirar.
A lo largo de los años, los médicos(as) probaron una larga serie de tratamientos: prednisona, azatioprina, micofenalato mofetilo, eculizumab e inmunoglobulina intravenosa (sigla en inglés, IVIG).
Ninguno parecía funcionar.
En 2022, cuando ya no sabía qué más hacer, acudió a Oregon Health & Science University para considerar unirse a un nuevo ensayo clínico.
Swenson, quien vive en la comunidad de Central Point, en el sur de Oregón, se convirtió en la primera paciente de OHSU con una afección conocida como miastenia gravis en recibir tratamiento con una forma emergente de terapia celular que amplía los límites de la ciencia biomédica.
“He tenido esta enfermedad desde los 16 años y estaba cada vez peor”, dijo. “Estaba desesperada. Si no hubiera funcionado, de verdad creo que hoy no estaría viva”.
Swenson se benefició de un tipo de inmunoterapia que en un principio fue desarrollada y aprobada clínicamente por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) hace apenas una década para el tratamiento del cáncer. Decenas de pacientes de OHSU están participando en el campo de la terapia celular, que se encuentra en rápida expansión, y la respuesta positiva de Swenson a la experiencia del tratamiento no es un caso aislado.
CAR-T, o terapia de células T con receptor quimérico de antígenos, es la forma más destacada de terapia de trasplante celular. Aunque en primer lugar se desarrolló para modificar genéticamente las células inmunitarias con el fin de combatir ciertas formas de cáncer, la terapia ahora se utiliza para tratar enfermedades autoinmunes como el lupus y trastornos raros como el de Swenson.
“Las aplicaciones y el uso se están disparando ante nuestros ojos”, afirmó el Dr. Richard Maziarz, profesor de medicina y hematólogo-oncólogo de OHSU, quien ha estado a la vanguardia a nivel nacional en el avance de las terapias con células CAR-T. “Ha sido sorprendente lo rápidas y espectaculares que pueden ser estas respuestas”.
Maziarz ha colaborado con otros especialistas en pediatría y neurología para desarrollar la capacidad de OHSU de llevar a cabo ensayos clínicos que involucren el trasplante de células modificadas.
“Estamos cambiando la historia natural”
Representa un enorme avance en la ciencia médica, dijo.
“Hace 15 o 20 años, la enfermedad cardiovascular o el accidente cerebrovascular era la causa principal de muerte en los Estados Unidos”, afirmó. “Gracias al desarrollo de los stents para tratar enfermedades cardíacas, las personas viven hasta los 60 años y desarrollan cáncer. Ahora, con lo que estamos logrando mediante la terapia celular y terapias con moléculas pequeñas, las personas sobreviven al cáncer.
“Estamos cambiando la historia natural. La enfermedad neurodegenerativa es la próxima gran frontera”.
La Dra. Vijayshree Yadav, cátedra de neurología en la OHSU School of Medicine, coincide.
“OHSU es uno de los pocos centros del país, e incluso del mundo, que participa en ensayos clínicos de nuevas terapias celulares dirigidas a la esclerosis múltiple y a trastornos autoinmunes como la miastenia gravis”, afirmó. “Estos tratamientos están disponibles para estos pacientes únicamente gracias a la pericia de OHSU en hematología, trasplantes y terapias celulares”.
OHSU participa en cuatro ensayos multicéntricos dedicados exclusivamente a afecciones neuromusculares.
“Tenemos muchos pacientes que acuden a OHSU desde todo el noroeste que se han quedado sin opciones, y ansían participar en estos ensayos clínicos”, dijo el Dr. Nizar Chahin, profesor asociado de neurología en la OHSU School of Medicine que se especializa en trastornos neuromusculares. “Estos pacientes tenían una enfermedad grave y habían fracasado en numerosas inmunoterapias diferentes. Es increíble ver cómo sus estados mejoran y se mantienen sin necesidad de seguir tomando prednisona a diario ni de recurrir a otras inmunoterapias que podrían haberles causado efectos secundarios graves”.
Swenson, que ahora tiene 42 años, dice que jamás se sintió mejor.
Cuatro años después del tratamiento, dice que está más fuerte que nunca y da fe de que el tratamiento parece ser duradero.
“Creo que la CAR-T es un milagro mágico”, dijo.
“Me cambió la vida por completo”
Jennifer Schwartz, residente de Portland, ha vivido un cambio similar que le ha transformado la vida tras participar en un ensayo clínico en el que se utilizó la terapia CAR-T para tratar un trastorno autoinmune debilitante conocido como dermatomiositis.
La enfermedad, que provoca un sarpullido cutáneo grave e inflamación muscular, apareció de manera abrupta alrededor de su cumpleaños n.° 43, en octubre de 2022. Los impactos fueron graves.
Schwartz, una entusiasta excursionista a la que le encanta disfrutar de la naturaleza de Oregón, vio cómo su estado empeoraba rápidamente; todo comenzó con debilidad en las piernas y un sarpullido facial. Luego, la enfermedad pareció extenderse por su cuerpo, atacando la piel y los músculos de la parte superior de las piernas, las manos, los brazos, el cuello y los hombros. El sarpullido se convirtió rápidamente en llagas ulceradas, acompañadas de una inflamación del cuero cabelludo que le provocó la caída de la mayor parte de su cabello.
Sin embargo, eso fue solo el comienzo.
Después, ya no podía levantar los brazos por encima de la cabeza. Con el tiempo, llegó al punto en que no podía tragar y tuvo que ser hospitalizada con una sonda de alimentación nasal. Tras una serie de terapias, los médicos(as) estabilizaron su estado con infusiones regulares de IVIG, pero seguía teniendo el sarpullido grave y la debilidad.
En noviembre de 2024, se inscribió en un ensayo clínico abierto de CAR-T en OHSU.
“Me ha cambiado la vida por completo”, dijo Schwartz. “Lo mejor de la terapia CAR-T es poder dejar esos otros medicamentos, de modo que ya no necesito tratamiento y no estoy atada a una clínica de infusiones”.
Después de apenas poder caminar por la calle, solo tres meses después de recibir la terapia CAR-T en OHSU, celebró su recuperación con un viaje de senderismo que incluyó el Parque Nacional Joshua Tree en California y los “cinco magníficos” parques nacionales del sur de Utah. Durante el último año, sus fuerzas han seguido recuperándose de manera espectacular, y el sarpullido ha desaparecido casi por completo.
Por su parte, Swenson dijo que puede sentir la transformación hasta a nivel celular dentro de su cuerpo. Aunque a otras personas les pueda incomodar la idea de la terapia celular, ella está agradecida de haber recuperado su vida.
“Creo que es espectacular”, dijo. “La ciencia es genial. Si no hubiera funcionado, no estaría viva, así que creo que es increíble”.