Los científicos(as) identificaron blancos en el parásito que causa la malaria. Estos blancos podrían ser la clave para desarrollar una vacuna universal contra una de las enfermedades más antiguas y mortales de la humanidad.
El estudio se publicó hoy en la revista Nature.
Los investigadores(as) de Oregon Health & Science University y sus colaboradores(as) de todo el mundo identificaron fragmentos indicadores de un parásito que causa malaria y podría ser blanco de una vacuna diseñada usando linfocitos T, un tipo de glóbulo blanco.
"Una vacuna contra la malaria con base en linfocitos T se ha considerado por mucho tiempo el santo grial de este campo", dijo el coautor sénior Brandon Wilder, Ph.D., inmunólogo y profesor asociado en el Vaccine and Gene Therapy Institute de OHSU.
Los linfocitos T desempeñan una función central en el sistema inmunitario al identificar y atacar células infectadas con virus, bacterias o, en el caso de la malaria, parásitos. Wilder y sus coautores(as) en OHSU identificaron fragmentos indicadores de proteína de malaria que se reconocieron durante una infección en el hígado, un sitio de atasco y vulnerabilidad común a todas las especies de malaria.
Investigadores(as) en Brasil recolectaron y analizaron muestras de sangre de personas infectadas en Sudamérica. A través de meticulosa investigación, identificaron que los fragmentos de parásitos presentes en células infectadas del sistema inmunitario se comparten con África. También parecían estar presentes en un componente inmunitario llamado HLA-E, que es casi idéntico en todos los seres humanos.
Sin embargo, para que estos descubrimientos sean la base de una vacuna universal, necesitaban ser visibles para el sistema inmunitario en el hígado así como en la sangre.
"Nuestra contribución es hacer un puente para un camino entre observaciones en humanos y una vía de manejo simple para generar una vacuna", explicó Wilder.
Cirujanos(as) en el Oregon National Primate Research Center desarrollaron una técnica de biopsia mínimamente invasiva para primates no humanos que permitió a los investigadores(as) determinar que el sistema inmunitario reconoció estos fragmentos indicadores de parásitos en el hígado, órgano en el que el parásito se establece primero.
Los investigadores(as) están probando actualmente a los primeros candidatos humanos a la vacuna, con base en estos hallazgos en el modelo animal.
Contrariamente a las vacunas actuales contra la malaria basadas en anticuerpos, que requieren refuerzos anuales, una vacuna basada en linfocitos T podría permanecer en el cuerpo durante años o décadas.
"Esto brinda un plan de acción para producir una vacuna contra la malaria basada en linfocitos T que pueda ser eficaz contra la inmensa diversidad de parásitos existentes", declaró Wilder. "Esta publicación abre una era completamente nueva para las vacunas contra la malaria, que era imposible anteriormente sin estos datos clave".
Los mosquitos transmiten el parásito que causa la malaria, que afecta a cientos de millones de personas todos los años. La malaria es la principal causa individual de mortalidad infantil en el mundo; cada año mata al equivalente de todos los niños menores de 5 años que viven en Oregón y Washington.
Wilder y sus colegas de OHSU están trabajando en varios frentes para erradicar la malaria.
Wilder recibió el año pasado un premio de $2.4 millones de la Fundación Gates. Con el premio de la fundación con base en Seattle se evaluará a candidatos a anticuerpos monoclonales y vacunas para proteger contra la infección con el parásito —Plasmodium falciparum— considerado el parásito más prevalente de malaria humana en África.
La parte de OHSU en la investigación publicada hoy contó con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud (sigla en inglés, NIH), mediante las subvenciones R01AI102063-01, U01AI165457 y P51OD011092 para el Oregon National Primate Research Center. El contenido es responsabilidad única de los autores(as) y no necesariamente representa las opiniones oficiales de los NIH.
Todas las investigaciones que involucren animales en OHSU deben ser revisadas y aprobadas por el Institutional Animal Care and Use Committee (IACUC) de la universidad. La prioridad del IACUC es garantizar la salud y la seguridad de los animales que participan en la investigación. El IACUC también revisa los procedimientos para asegurar la salud y seguridad de las personas que trabajan con los animales. No se puede realizar ningún trabajo con animales vivos en OHSU sin la aprobación del IACUC.