Estados Unidos atraviesa una crisis de salud mental adolescente bien documentada. Dado que Medicaid proporciona cobertura médica a aproximadamente la mitad de todos los niños(as) del país, el programa desempeña un papel fundamental a la hora de responder a esa crisis. Cada vez más, esa respuesta pasa por un pequeño número de grandes corporaciones.
Una nueva investigación de la Oregon Health & Science University revela que millones de jóvenes inscritos en Medicaid están ahora cubiertos por organizaciones de atención administrada, propiedad de una de las cinco empresas matrices nacionales, y que los patrones de atención de salud conductual difieren significativamente según la empresa a la que pertenezca el plan del (de la) menor.
El estudio, publicado en la revista Health Affairs, es uno de los primeros en evaluar el papel de la atención gestionada a la hora de abordar las necesidades de salud mental de adolescentes.
“La mayoría de los adolescentes con Medicaid cuentan con cobertura de atención gestionada y, entre ellos, la mayor parte está ahora en un plan propiedad de una de estas cinco grandes empresas nacionales”, señaló el autor principal, John McConnell, Ph.D., director del Center for Health Systems Effectiveness (centro de eficacia de los sistemas de salud) de OHSU. "A medida que estas empresas pasan a dominar Medicaid, sus decisiones sobre cómo estructurar y prestar atención tienen consecuencias para millones de niños(as), motivo por el cual, precisamente, merecen un análisis más cuidadoso".
El estudio examinó una base de datos de reclamaciones de Medicaid que abarcaba a millones de jóvenes inscritos en el programa en 2022, el último año con datos disponibles.
La propiedad del mercado de atención gestionada de Medicaid se ha consolidado rápidamente en las últimas dos décadas. En 2006, los planes de gestión local cubrían a la mayoría de los afiliados; para 2022, cinco empresas nacionales — Centene, Elevance Health (anteriormente Anthem), UnitedHealth Group, Molina Healthcare y CVS Health — abarcaban cerca de la mitad.
Al comparar los planes de estas empresas con los de otras organizaciones de atención administrada, los investigadores hallaron varios patrones constantes:
- Tasas de pruebas de detección más bajas. Aunque Medicaid exige a los estados que realicen evaluaciones periódicas para identificar las necesidades de salud física y conductual de los niños(as), las tasas de evaluación fueron sistemáticamente más bajas en las organizaciones de atención administrada (MCO) gestionadas por grandes compañías de seguros privadas en comparación con otras organizaciones.
“La evaluación inicial es la puerta de entrada a la atención; es la forma de identificar a un niño que necesita ayuda”, dijo McConnell. “Las tasas sistemáticamente más bajas de pruebas de detección en estas empresas constituyen un patrón que merece la pena comprender, especialmente teniendo en cuenta los requisitos de detección de Medicaid para los niños(as)”.
- Mayor dependencia en la prescripción de fármacos sin terapia complementaria. Los jóvenes inscritos en planes de cuatro de las cinco compañías tenían más probabilidades de recibir una receta de psicofármacos sin que constara una visita de psicoterapia; una combinación que las guías clínicas señalan como motivo de preocupación, salvo en casos sin complicaciones.
“Algunos medicamentos, como los indicados para el TDAH, pueden ser adecuados por sí solos”, dijo McConnell. “Pero, como patrón habitual, puede indicar que los niños(as) no reciben el apoyo psicosocial que debería acompañar a la medicación. La preocupación no es tanto la prescripción excesiva como el acceso insuficiente a la terapia”.
- Mayor dependencia en la atención de urgencia, la hospitalización y el tratamiento farmacológico. En la mayoría de las empresas, los afiliados presentaron tasas más elevadas de visitas a los servicios de emergencias por trastornos de salud mental y una mayor probabilidad de ingreso hospitalario psiquiátrico.
Los investigadores no están seguros de cómo interpretar las tasas más elevadas de atención aguda, pero McConnell señaló que esto podría reflejar una falta de servicios de atención ambulatoria disponibles a nivel nacional. Un estudio de OHSU publicado hace un año señaló que miles de niños(as) en todo el país permanecen retenidos en las salas de emergencias de hospitales por tres días o más.
“En muchos aspectos, la respuesta de la nación a la crisis de salud mental de adolescentes se ha delegado en el sistema de atención gestionada y, cada vez más, en un pequeño número de empresas con fines de lucro”, apuntan los autores. Concluyen: “dada la importancia de lo que está en juego, se justifica un examen más detenido de cómo las grandes organizaciones de atención gestionada equilibran la estrategia corporativa con la misión pública de Medicaid”.
Un patrón más amplio
El Oregon Health Forum organizará un panel de discusión público el miércoles 12 de agosto a las 8:30 a.m. para debatir sobre el futuro del sistema de organizaciones de atención coordinada regional de Oregón, las cuales gestionan la cobertura de salud de 1.4 millones de habitantes del estado cubiertos por Medicaid.
Entre los panelistas están: John McConnell, director del Center for Health Systems Effectiveness de OHSU; Jamal Furqan, fundador de Torchlight Consulting; Jeff Heatherington, presidente de FamilyCare Health y de The Heatherington Foundation for Innovation and Education in Health Care; y Jeremiah Rigsby, director de asuntos jurídicos y públicos de CareOregon.
Este estudio se produce tras un informe sobre políticas publicado el mes pasado por el mismo grupo de investigadores de OHSU — y publicado por el Milbank Memorial Fund — que cuestiona si la atención gestionada está cumpliendo con su promesa.
“Concluimos que muchas de las funciones que desempeñan las organizaciones de atención gestionada (MCO)... podrían llevarse a cabo de manera más transparente y con un costo administrativo potencialmente menor mediante procesos centralizados y estandarizados”, escriben los autores.
Los estudios plantean cuestiones fundamentales, señaló el coautor Stephan Lindner, Ph.D., profesor asociado del Center for Health Systems Effectiveness.
“Medicaid es un programa público administrado por el gobierno, pero gran parte de los fondos públicos se gestiona a través de organizaciones de atención administrada dirigidas por grandes empresas con fines de lucro”, señaló. “Debemos preguntarnos: ¿es este un buen uso de nuestro dinero?”
La investigación publicada en Health Affairs contó con el apoyo del National Institute of Mental Health de los Institutos Nacionales de Salud (subvención 1R01MH136975) y de la Office of Research Infrastructure Programs in the Office of the Director de los NIH (subvención S10OD034224). El contenido es responsabilidad única de los autores(as) y no necesariamente representa las opiniones oficiales de los NIH.