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Equipo de investigación de OHSU efectos generalizados y acumulativos del TDAH en el cerebro

A través de neuroimágenes, el nuevo estudio demuestra que existe potencial para mejorar la capacidad de predicción de los síntomas de TDAH en pacientes niños
En un estudio dirigido por OHSU utilizaron neuroimágenes para confirmar los efectos generalizados del TDAH en el cerebro. (OHSU/Christine Torres Hicks)
En un estudio dirigido por OHSU utilizaron neuroimágenes para confirmar los efectos generalizados del TDAH en el cerebro. (OHSU/Christine Torres Hicks)

Un equipo de investigadores de Oregon Health & Science University y del Masonic Institute for the Developing Brain de Univesity of Minnesota aprovechó un gran juego de datos y neuroimágenes de pacientes de todo el país para confirmar los efectos generalizados sobre el cerebro del trastorno de déficit de atención con hiperactividad, o TDAH.

El estudio, publicado hoy en Journal of Neuroscience, desentraña aún más la compleja relación entre la conectividad cerebral y los trastornos del comportamiento.

Michael Mooney, Ph.D. (OHSU)
Michael Mooney, Ph.D. (OHSU)

“Nuestro grupo en OHSU está muy interesado en identificar los factores de riesgo del TDAH, para poder mejorar el sistema de evaluación de los niños que podrían estar viviendo con este trastorno”, dijo Michael A. Mooney, Ph.D., profesor asistente de informática médica y epidemiología clínica en la OHSU School of Medicine, profesor del Center for Mental Health Innovation de OHSU y autor corresponsal del estudio.

“Al evaluar los efectos acumulativos de todas las regiones del cerebro, ahora abordamos el TDAH como un problema de todo el cerebro, y esto podría facilitar la predicción a la hora de diagnosticar el TDAH en niños y su gravedad”, continuó Mooney. “Esperamos que a futuro esto contribuya a la identificación temprana de niños con mayor riesgo, para que puedan recibir la ayuda que necesitan lo antes posible”.

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a aproximadamente el 3.5% de la población de los Estados Unidos, y se caracteriza por diferencias cognitivas, emocionales y del comportamiento. En los niños, esto puede dar lugar a problemas para prestar atención y regular los comportamientos impulsivos, y esto puede ocasionarles dificultades en la escuela, en casa y con sus compañeros.

Actualmente no hay una sola prueba universal para predecir o diagnosticar el TDAH en niños; por lo general, un proveedor de servicios médicos hace un diagnóstico con base en un examen físico, las historia clínica y la evaluación de los síntomas del niño.

En estudios anteriores, el foco estaba puesto en evaluar si los niños con TDAH demuestran diferencias en redes o zonas específicas del cerebro; sin embargo, el objetivo de este estudio era analizar la pertinencia de este método. En el estudio, los investigadores pudieron confirmar mediante el análisis de los datos de neuroimágenes que los efectos del TDAH son acumulativos en todo el cerebro, lo que requiere un abordaje que se contemple el cerebro en su integridad para la investigación, el diagnóstico y el tratamiento del TDAH.

Señal en todo el cerebro

En el estudio aprovecharon el juego de datos obtenido a través del estudio “Adolescent Brain Cognitive Development”, o ABCD, que es un estudio innovador realizado a casi 12,000 niños de 9 y 10 años, para tener un panorama de su desarrollo cerebral, social y de comportamiento a lo largo de 10 años.

Con este juego de datos, el equipo de investigación utilizó datos de neuroimágenes para construir una puntuación de riesgo polineuropatías, o PNRS por sus siglas en inglés, que es un método para calcular la probabilidad de una consecuencia para la salud con base en la actividad cerebral de un paciente o, más específicamente, su conectividad cerebral, que es la correlación de la actividad entre varias regiones diferentes el cerebro.

El método de PNRS consiste en dos etapas. En primer lugar, se usa un conjunto de datos para identificar un patrón de conectividad a nivel cerebral que está asociado a un rasgo particular; en este caso, síntomas de TDAH. A continuación, se usa un segundo conjunto de datos para validar si ese patrón de conectividad predice realmente el rasgo. A los participantes con actividad cerebral muy similar al primer patrón identificado se les asigna una puntuación más alta, mientras que a los que tienen una actividad menos similar se les da una puntuación más baja.

Se evaluó la relación entre la PNRS y los síntomas de TDAH en un subconjunto del grupo del estudio ABCD, cuyos integrantes luego fueron evaluados en el grupo del estudio independiente de control de caso Oregon-ADHD-1000. En ambos grupos, los hallazgos sugirieron una relación sólida entre la conectividad en todo el cerebro y los síntomas del TDAH.

“Esto es emocionante, porque gran parte de los estudios anteriores se centraban en regiones particulares del cerebro, mientras que en nuestro estudio partimos de la hipótesis de que no era ese el método”, dijo Mooney. “De hecho, hay señales de todas regiones del cerebro que contribuyen al riesgo de TDAH”.

En adelante, los investigadores analizarán si estos hallazgos son consistentes para las diferentes edades y momentos a lo largo de la vida de un niño. Además, los investigadores están interesados en la aplicación del método PNRS para predecir el riesgo de otros trastornos neurológicos, como depresión o ansiedad.

“En esta etapa de la investigación, todavía estamos evaluando la utilidad clínica de estos hallazgos. Sin embargo, queda claro que se puede inferir que las afecciones del comportamiento no se pueden evaluar con un método de silo”, dijo Mooney. “Nuestra esperanza es seguir investigando en esta área para que en el futuro podamos mejorar el método hasta que realmente se pueda usar en entornos de atención médica para predecir el riesgo de TDAH y mejorar el sistema de evaluación”.

Los datos utilizados en la preparación de este artículo se obtuvieron del Adolescent Brain Cognitive DevelopmentSSM (ABCD) (https://abcdstudy.org), que está alojado en el archivo de datos de NIMH (NDA). Este trabajo también contó con el apoyo financiero del Instituto Nacional de Salud Mental de los Institutos Nacionales de Salud, con los números de subvención R01MH115357, R37MH059105, R01MH131685, U01DA041148, U24DA041123. El contenido es exclusiva responsabilidad de los autores y no necesariamente representa la visión oficial de los Institutos Nacionales de Salud.

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